Podemos comenzar clarificando tres cuestiones básicas: 1. Qué no es, 2. qué es y 3. cómo se elabora y aplica la Doctrina Social de la Iglesia.

1. Lo que no es la DSI

En una época como la nuestra, en la que se habla del final de la historia, de la muerte de las ideologías, del pensamiento único, del fracaso histórico del comunismo y de la exaltación del neoliberalismo, conviene detenerse en las siguientes consideraciones, porque la aplicación de la DSI no está exenta de sucumbir a algunas tentaciones y riesgos.

  • La DSI no es una doctrina política ni una doctrina económica: la Iglesia no quiere para sí un papel de poder, sino de testimonio y servicio; le urge el anuncio del Reino de Dios. Por eso no propone “soluciones técnicas”; éstas son competencia del Estado o de las instituciones de la sociedad civil en las cuales deben participar los católicos.
  • La DSI no es un sucedáneo del capitalismo. El socialismo y el capitalismo son igualmente responsables de graves injusticias sociales, de métodos y consecuencias moralmente rechazables. La DSI no se puede asimilar al programa de ningún partido político.
  • La DSI no es una ideología o tercera vía entre el capitalismo y el socialismo. Es esencialmente “teología moral”. Su cometido es clarificar las implicaciones éticas de los distintos proyectos políticos y económicos, para que sean conformes a la altísima dignidad de la persona humana.
  • La DSI no es un cuerpo de doctrina estática – inmutable, porque al proponerse iluminar e interpretar las situaciones históricas cambiantes, no puede tener la misma validez que las afirmaciones dogmáticas. La Iglesia, dijo Pablo VI, no tiene una palabra única que decir ante los problemas sociales; una misma fe puede llevar a soluciones concretas distintas.

2. Entonces, ¿qué es la Doctrina Social de la Iglesia?

La DSI es la enseñanza moral elaborada en el seno de la Iglesia como respuesta histórica a los problemas económicos y sociales producidos a partir de la revolución industrial hasta nuestros días.

  • La DSI hunde sus raíces en la misma Historia de la Salvación. Los cristianos que hoy asumen un compromiso social como consecuencia de su fe saben que la práctica social pertenece de manera inseparable a la Historia del Pueblo de Dios: tiene sus raíces en la Palabra de Dios, en la predicación del Reino de Jesús y en la experiencia y testimonio de las primeras comunidades cristianas.
  • La DSI tiene su fundamento en la dignidad del hombre, haciendo opción preferente por el pobre (SRS 42). La misión de Jesús y el ejemplo de su vida han dejado claro su compromiso con la dignidad y los derechos de la persona humana, las necesidades de los más débiles, los más necesitados y las víctimas de la injusticia.
  • La DSI tiene un carácter dinámico e histórico. Esta exigencia del Reino y del seguimiento de Jesús se convierte en experiencia acumulada a lo largo de la historia, y muestra los diversos modos que tiene la comunidad para ir descubriendo cómo unir la fe y el compromiso social (OA 42).
  • La DSI es parte esencial de la evangelización. El mensaje social de la Iglesia sólo se hará creíble por el testimonio de las obras (CA 57); enseñarlo es parte esencial de la fe y de la misión evangelizadora de la Iglesia (SRS 41).

3. Y, ¿cómo se elabora y aplica la Doctrina Social de la Iglesia?

Las respuestas históricas de la Iglesia a los problemas sociales se elaboran siguiendo el método “Ver – Juzgar – Actuar”